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Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
● Global Blocks Rol ● :: Zona 36 - NN.UU. :: Zona de Maniobras y Operaciones Restringidas :: Zona de Entrenamiento
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Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Inactividad, aquello era lo peor para Erick, demasiado tiempo para darle vueltas a la cabeza y nada con lo que despejar su mente salvo los escasos momentos a solas por los rincones de la base. Era raro que a aquellas horas, después de la comida, hubiera alguien por el gimnasio, así podría estar solo como a él le gustaba la mayoría del tiempo.
Uno, dos, tres golpes de codo…uno, dos, tres de rodilla y patada hacia delante. El saco de arena se zarandeaba a cada golpe y la cadena de la que colgaba crujía con el movimiento. La vendas de las manos empezaban a tensarse sobre su piel por el sudor y la tensión de los músculos, al igual que las que rodeaban sus pies hasta los tobillos. Una combinación de codo izquierdo y giro con revés de puño derecho y la cadena volvió a quejarse ante el vaivén del saco. Nada aparte de sus golpes el leve crujido se escuchaba en la sala, aunque posiblemente el no lo oiría sumido como estaba en los confines de su mente.
La camiseta negra de tirantes y el pantalón corto de deporte que llevaba dejaban ver sus músculos tensos cubiertos de sudor. Una mancha más oscura se formaba allí donde las prendas estaban en contacto directo con su piel. Un rodillazo y dos golpes secos con el canto de la mano dados oblicuamente sobre la zona central del saco y después un codazo a donde debería hallarse la nariz del oponente.
El ejercicio físico era un buen modo de centrar la mente, pero aquel saco no era un oponente que le hiciera pensar, casi todos los golpes eran automáticos, aprendidos tiempo atrás y que su cuerpo realizaba de forma instintiva. Golpear era lo único que podía hacerle, ni llaves ni fintas, un peso muerto, como él en esos momentos con tanta inactividad. Parecía mentira que las cosas en el planeta estuvieran tan tensas, a punto de estallar literalmente, mientras él estaba allí en vez de recabando información en a saber que maldito lugar al que pudieran enviarle.
Dos, tres, cuatro golpes alternos de rodilla y codo y el saco se balanceó con tanta violencia que amenazaba con soltarse de su enganche metálico. Al volver lanzó su puño con toda su fuerza contra el cuero y las vendas que rodeaban su mano derecha estallaron en trozos por la tensión de la mano y la humedad que las impregnaba.
-Mierda-Antes de seguir debería volver a vendarse la mano para no jodersela.
Uno, dos, tres golpes de codo…uno, dos, tres de rodilla y patada hacia delante. El saco de arena se zarandeaba a cada golpe y la cadena de la que colgaba crujía con el movimiento. La vendas de las manos empezaban a tensarse sobre su piel por el sudor y la tensión de los músculos, al igual que las que rodeaban sus pies hasta los tobillos. Una combinación de codo izquierdo y giro con revés de puño derecho y la cadena volvió a quejarse ante el vaivén del saco. Nada aparte de sus golpes el leve crujido se escuchaba en la sala, aunque posiblemente el no lo oiría sumido como estaba en los confines de su mente.
La camiseta negra de tirantes y el pantalón corto de deporte que llevaba dejaban ver sus músculos tensos cubiertos de sudor. Una mancha más oscura se formaba allí donde las prendas estaban en contacto directo con su piel. Un rodillazo y dos golpes secos con el canto de la mano dados oblicuamente sobre la zona central del saco y después un codazo a donde debería hallarse la nariz del oponente.
El ejercicio físico era un buen modo de centrar la mente, pero aquel saco no era un oponente que le hiciera pensar, casi todos los golpes eran automáticos, aprendidos tiempo atrás y que su cuerpo realizaba de forma instintiva. Golpear era lo único que podía hacerle, ni llaves ni fintas, un peso muerto, como él en esos momentos con tanta inactividad. Parecía mentira que las cosas en el planeta estuvieran tan tensas, a punto de estallar literalmente, mientras él estaba allí en vez de recabando información en a saber que maldito lugar al que pudieran enviarle.
Dos, tres, cuatro golpes alternos de rodilla y codo y el saco se balanceó con tanta violencia que amenazaba con soltarse de su enganche metálico. Al volver lanzó su puño con toda su fuerza contra el cuero y las vendas que rodeaban su mano derecha estallaron en trozos por la tensión de la mano y la humedad que las impregnaba.
-Mierda-Antes de seguir debería volver a vendarse la mano para no jodersela.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
- Mensajes: 35
Fecha de inscripción: 22/05/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Estaba aburrida, demasiado aburrida, tan tan aburrida que había terminado en la sala de entrenamiento una vez más. Cualquiera diría que no tenía vida social y la verdad es que últimamente comenzaba a creer que era cierto, que mi vida social se limitaba a darme de golpes contra un saco de boxeo. Había estado en el gimnasio, un rato en las máquinas. Si tenía que ser sincera, debería haberme ido yo que sé… a mirar las gaviotas volar o algo así, pero necesitaba seguir haciendo ejercicio. Estaba demasiado tensa, demasiado agobiada por todo. Los días en la Feria tampoco es que me hubieran servido de algo, además podía ir si me daba la gana otra vez, pero reconocía que ir sola era condenadamente aburrido.
Mierda, necesitaba volar y llevaba sin hacerlo desde que le había roto la nariz a Iris, la Barbie Voladora, y me había pasado tres días en el calabozo por pelearme con Alexander Haider, el que era mi superior. Lo dicho, estaba realmente jodida. Llegué al tatami justo a tiempo de ver a Raynard darse de hostias con el saco. La verdad es que el hombre, para ser un espía, sabía moverse y tenía un cuerpo de infarto. Observé en silencio sus movimientos y no pude evitar una sonrisa irónica ante su comentario.
Mientras lo había hecho, me había ido preparando, me había puesto las vendas en las manos, me había descalzado y había entrado en el tatami sintiendo la frialdad de este. Quizá fuera hora de luchar contra un igual, porque Raynard lo era, vaya si lo era. Era competente, podía abrirme la cabeza con sus manos si quería y eso, eso simplemente era maravilloso en un día como aquel.
— ¿Un mal día? ¿O simplemente lo haces por pura diversión? —pregunté mientras me detenía a unos pasos de él con una media sonrisa insolente en los labios. — ¿No te aburres de darle de golpes a un saco que no puede defenderse?
Lo estaba provocando, pero me daba lo mismo, en ese momento necesitaba acción y con un poco de suerte Erick Raynard me lo daría.
Mierda, necesitaba volar y llevaba sin hacerlo desde que le había roto la nariz a Iris, la Barbie Voladora, y me había pasado tres días en el calabozo por pelearme con Alexander Haider, el que era mi superior. Lo dicho, estaba realmente jodida. Llegué al tatami justo a tiempo de ver a Raynard darse de hostias con el saco. La verdad es que el hombre, para ser un espía, sabía moverse y tenía un cuerpo de infarto. Observé en silencio sus movimientos y no pude evitar una sonrisa irónica ante su comentario.
Mientras lo había hecho, me había ido preparando, me había puesto las vendas en las manos, me había descalzado y había entrado en el tatami sintiendo la frialdad de este. Quizá fuera hora de luchar contra un igual, porque Raynard lo era, vaya si lo era. Era competente, podía abrirme la cabeza con sus manos si quería y eso, eso simplemente era maravilloso en un día como aquel.
— ¿Un mal día? ¿O simplemente lo haces por pura diversión? —pregunté mientras me detenía a unos pasos de él con una media sonrisa insolente en los labios. — ¿No te aburres de darle de golpes a un saco que no puede defenderse?
Lo estaba provocando, pero me daba lo mismo, en ese momento necesitaba acción y con un poco de suerte Erick Raynard me lo daría.

Georgina Steensen- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/04/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Levantó la vista de los trozos de venda desperdigados por el suelo cuando la rubia piloto llamó su atención. Se maldijo interiormente por no haberse dado cuenta antes de su presencia. Steensen era una mujer que se había hecho “famosa” en poco tiempo, sobre todo por su insubordinación y mal carácter, un carácter fuerte.
Las bases militares eran lugares donde los rumores corrían como la pólvora, y a pesar de llevar pocos días allí desde su última misión, había oído lo ocurrido con la piloto y su superior. Se acercó al banco donde estaba su bolsa de deporte y sacó una venda nueva que empezó a liar alrededor de su mano desnuda.
-La verdad es que mi oponente es un incompetente.-Dijo sin mirarla mientras se vendaba la mano con esmero. -Si no hubiera estado atado habría mordido el polvo unas cuantas veces.-La miró con una sonrisa burlona en sus labios mientras sujetaba la venda con un trozo de cinta adhesiva. -Por pura diversión me zampo a enanos como tú de dos en dos. ¿Quieres ser mi merienda hoy, piloto?
Lanzó un par de golpes al aire para comprobar que la venda estaba bien tensa y después movió los músculos del cuello y la espalda para liberarlos un poco de la tensión antes de volver a forzarlos.
Las bases militares eran lugares donde los rumores corrían como la pólvora, y a pesar de llevar pocos días allí desde su última misión, había oído lo ocurrido con la piloto y su superior. Se acercó al banco donde estaba su bolsa de deporte y sacó una venda nueva que empezó a liar alrededor de su mano desnuda.
-La verdad es que mi oponente es un incompetente.-Dijo sin mirarla mientras se vendaba la mano con esmero. -Si no hubiera estado atado habría mordido el polvo unas cuantas veces.-La miró con una sonrisa burlona en sus labios mientras sujetaba la venda con un trozo de cinta adhesiva. -Por pura diversión me zampo a enanos como tú de dos en dos. ¿Quieres ser mi merienda hoy, piloto?
Lanzó un par de golpes al aire para comprobar que la venda estaba bien tensa y después movió los músculos del cuello y la espalda para liberarlos un poco de la tensión antes de volver a forzarlos.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/05/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
La prepotencia de Raynard provocó una lenta sonrisa como si me tratara de un gato frente a un plato repleto de nata. Había sido condenadamente fácil. Me lamí sin darme cuenta los labios mientras le miraba de arriba abajo. Era el momento de ver de qué pasta estaba hecho. Observé en silencio sus movimientos mientras que alzaba las manos por encima de mi cabeza para estirarme por completo.
— Es lo que tienen estos sacos de boxeo, son simples peleles que no saben devolver un solo golpe. —contesté mientras le miraba de arriba abajo una vez más, estirando mi cuerpo hacia la derecha y hacia la izquierda. Tenía los músculos calientes del ejercicio previo, por lo que no temía que pudiera tener una lesión. Le miré entonces a los ojos oscuros con tranquilidad. — No temo al lobo feroz.—respondí con tranquilidad y una media sonrisa en los labios. — Puesto que a mi me gusta una versión en la que caperucita se lo come con patatas fritas.
Me moví entonces hacia el centro del tatami, saltando brevemente sobre las puntas de los pies, notando cómo mi cuerpo entraba en movimiento y entonces le miré de nuevo alzando la mano y haciendo un gesto para que se acercara si así lo quería… y comenzara. Mis ojos azules se clavaron en cada uno de sus gestos, dispuesta a defenderme y esquivar si fuera necesario. Algo me decía que recibir un puñetazo de esas manos podía dejarme un bonito moratón.
— Es lo que tienen estos sacos de boxeo, son simples peleles que no saben devolver un solo golpe. —contesté mientras le miraba de arriba abajo una vez más, estirando mi cuerpo hacia la derecha y hacia la izquierda. Tenía los músculos calientes del ejercicio previo, por lo que no temía que pudiera tener una lesión. Le miré entonces a los ojos oscuros con tranquilidad. — No temo al lobo feroz.—respondí con tranquilidad y una media sonrisa en los labios. — Puesto que a mi me gusta una versión en la que caperucita se lo come con patatas fritas.
Me moví entonces hacia el centro del tatami, saltando brevemente sobre las puntas de los pies, notando cómo mi cuerpo entraba en movimiento y entonces le miré de nuevo alzando la mano y haciendo un gesto para que se acercara si así lo quería… y comenzara. Mis ojos azules se clavaron en cada uno de sus gestos, dispuesta a defenderme y esquivar si fuera necesario. Algo me decía que recibir un puñetazo de esas manos podía dejarme un bonito moratón.

Georgina Steensen- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/04/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Empezó a caminar hacia el tatami con paso lento y sonriendo de medio lado. La mujer se movía bien, y seguramente sería muy ágil, pero él también lo era. Había que ver de qué pasta estaba hecha, pero los pilotos siempre eran más de lo que parecían. Y por lo que había oído, aquella rubia era una oponente a tener en cuenta. Aceptó su invitación y se colocó frente a ella haciendo una reverencia.
-Muy bien, caperucita. Veamos si puedes digerir a este lobo.-Se puso en guardia observándola a los ojos, desaparecida la sonrisa de su rostro.
Ante un oponente no se podía bajar la guardia, ya fuera en un combate de entrenamiento o en uno real. Se movió ligeramente hacia la derecha, tanteando su reacción para ver si podía tener algún punto débil en su defensa. Aquello era el juego del gato y el ratón, el primero en cometer un fallo notaría los colmillos del otro.
Lanzó un golpe con la izquierda a la altura de las costillas para tantearla con media potencia, había empezado el baile y su pareja esperaba su primer paso, ahora el compás de la música lo pondrían los puños.
-Muy bien, caperucita. Veamos si puedes digerir a este lobo.-Se puso en guardia observándola a los ojos, desaparecida la sonrisa de su rostro.
Ante un oponente no se podía bajar la guardia, ya fuera en un combate de entrenamiento o en uno real. Se movió ligeramente hacia la derecha, tanteando su reacción para ver si podía tener algún punto débil en su defensa. Aquello era el juego del gato y el ratón, el primero en cometer un fallo notaría los colmillos del otro.
Lanzó un golpe con la izquierda a la altura de las costillas para tantearla con media potencia, había empezado el baile y su pareja esperaba su primer paso, ahora el compás de la música lo pondrían los puños.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/05/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Correspondí al gesto de la reverencia, era un digno rival y aquello no era una pelea en el ring clandestino ni tampoco una pelea de taberna. Ya no había sonrisas, era todo demasiado serio, demasiado peligroso en cierta manera. Era la primera vez que nos enfrentábamos y no le había visto pelear antes por lo que no sabía de lo que era capaz. Sabía que era bueno en lo suyo, al menos eso había escuchado, y los movimientos que había visto antes me indicaba que era una persona rápida a pesar de su constitución.
Me moví ligeramente hacia la izquierda mientras le miraba, sin perderme un solo detalle de sus gestos y entonces llegó el primer movimiento, un movimiento que provocó que de forma automática lo bloqueara con las manos y en un segundo movimiento alzara la pierna con rapidez para golpearle en la zona del hombro. Era más alto que yo, no podría alcanzarle mucho más arriba por mucho que quisiera.
Fueron una serie de movimientos rápidos, más de tanteo que de otra cosa que hicieron que mis ojos brillaran. Hacía mucho tiempo que sentía la adrenalina correr con furia por todo mi cuerpo. Parecía que cada uno de mis movimientos él sabía bloquearlos y viceversa, apenas había conseguido rozarle más de un par de ocasiones y en su caso había pasado lo mismo. En un movimiento rápido me eché al suelo, apoyando las manos y buscando hacerle una zancadilla girando sobre mi misma que diera con su cuerpo en el suelo.
Me moví ligeramente hacia la izquierda mientras le miraba, sin perderme un solo detalle de sus gestos y entonces llegó el primer movimiento, un movimiento que provocó que de forma automática lo bloqueara con las manos y en un segundo movimiento alzara la pierna con rapidez para golpearle en la zona del hombro. Era más alto que yo, no podría alcanzarle mucho más arriba por mucho que quisiera.
Fueron una serie de movimientos rápidos, más de tanteo que de otra cosa que hicieron que mis ojos brillaran. Hacía mucho tiempo que sentía la adrenalina correr con furia por todo mi cuerpo. Parecía que cada uno de mis movimientos él sabía bloquearlos y viceversa, apenas había conseguido rozarle más de un par de ocasiones y en su caso había pasado lo mismo. En un movimiento rápido me eché al suelo, apoyando las manos y buscando hacerle una zancadilla girando sobre mi misma que diera con su cuerpo en el suelo.

Georgina Steensen- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/04/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Era muy buena, rápida y precisa. LA fuerza de sus brazos no podía competir con la potencia de los suyos, pero lo compensaba con la de sus piernas y su cuerpo más menudo y ágil. Iba a tener que esforzarse con ella más de lo que había creído. En dos ocasiones había conseguido acercarse a su cuerpo lo suficiente para penetrar su guardia, aunque él había hecho dos tantos de lo mismo. Era una rival interesante.
Pero aquel movimiento era algo que había estado esperando. Sabía la que mejor posibilidad de ella era intentar derribarlo, pero un barrido con giro tan largo no era la mejor manera. Salto esquivándolo por los pelos, notando el aire que produjo su pierna en el movimiento allí donde la piel de su pie no estaba cubierta por la venda. Aterrizó unos pasos más atrás y una sonrisa depredadora se dibujo en su rostro.
Cambió su posición por completo a una velocidad impresionante mientras si oponente se ponía de pie tras su maniobra y tomando impulso se lanzó hacia delante con el brazo derecho extendido en forma de gancho para arroyarla, dejando su costado al descubierto durante el ataque, una maniobra muy común en lucha libre, pero que se suele usar cuando el oponente esta aturdido. Espera que ella no viera su verdadera intención con aquella maniobra, pero sabía que el flanco descubierto era demasiado tentador para un depredador como la piloto.
Pero aquel movimiento era algo que había estado esperando. Sabía la que mejor posibilidad de ella era intentar derribarlo, pero un barrido con giro tan largo no era la mejor manera. Salto esquivándolo por los pelos, notando el aire que produjo su pierna en el movimiento allí donde la piel de su pie no estaba cubierta por la venda. Aterrizó unos pasos más atrás y una sonrisa depredadora se dibujo en su rostro.
Cambió su posición por completo a una velocidad impresionante mientras si oponente se ponía de pie tras su maniobra y tomando impulso se lanzó hacia delante con el brazo derecho extendido en forma de gancho para arroyarla, dejando su costado al descubierto durante el ataque, una maniobra muy común en lucha libre, pero que se suele usar cuando el oponente esta aturdido. Espera que ella no viera su verdadera intención con aquella maniobra, pero sabía que el flanco descubierto era demasiado tentador para un depredador como la piloto.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/05/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
No era fácil derribar a alguien de esa manera, pero me había arriesgado. En un movimiento fluido, casi como si se tratara de un paso de baile, me incorporé justo a tiempo para mirarle por un momento antes de que hiciera su siguiente movimiento. El costado se podía ver con claridad, perfecto para atacar, con una defensa completamente abierta. Mis ojos azules se aceraron, entrecerrándose por un momento, aquello era demasiado fácil. Había aprendido desde que era militar que lo fácil… no quería decir lo más seguro. Tenía dos opciones: o atacarle directamente al costado, o tomar una decisión contraria.
Tenía que pensar rápido, una persona de la constitución de Raynard al atacar era prácticamente como un tren de mercancías desbocado. Me moví con rapidez hacia el lado contrario del cuerpo del hombre, desviándome de su camino y dando un golpe lateral hacia ese costado que se encontraba despejado con un rodillazo, demasiado cerca del cuerpo de él.
No sabía si llegaría a golpearlo o no, aquel hombre era una caja de sorpresas en muchos sentidos. Podría ser un digno rival si se metían en un ring, su forma de pelear era en cierta forma parecida y a la vez distinta a la mía. Respiré por un momento hondo, llenándome los pulmones. Un olor conocido se extendió por mis fosas nasales: el olor del sudor, el olor del talco, el olor de las vendas utilizadas.
Sí, aquello era vida, al menos ya no estaba tan aburrida como cuando entré en aquel lugar.
Tenía que pensar rápido, una persona de la constitución de Raynard al atacar era prácticamente como un tren de mercancías desbocado. Me moví con rapidez hacia el lado contrario del cuerpo del hombre, desviándome de su camino y dando un golpe lateral hacia ese costado que se encontraba despejado con un rodillazo, demasiado cerca del cuerpo de él.
No sabía si llegaría a golpearlo o no, aquel hombre era una caja de sorpresas en muchos sentidos. Podría ser un digno rival si se metían en un ring, su forma de pelear era en cierta forma parecida y a la vez distinta a la mía. Respiré por un momento hondo, llenándome los pulmones. Un olor conocido se extendió por mis fosas nasales: el olor del sudor, el olor del talco, el olor de las vendas utilizadas.
Sí, aquello era vida, al menos ya no estaba tan aburrida como cuando entré en aquel lugar.

Georgina Steensen- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/04/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Y allí estaba, no era exactamente el golpe que había esperado pero serviría igual, aunque este le iba a doler más de lo que tenía pensado. Tenso los músculos del costado preparándose para el impacto y cuando este se produjo bajo el brazo a la velocidad del rayo sujetándole la pierna. Ahora tenía su pierna aprisionada y la sujetaba por el debajo de la rodilla con la tenaza de su fuerte mano.
De no tratarse de un entrenamiento le habría golpeado el fémur con el codo hasta hacerlo añicos, pero no era cuestión de lesionarla, posiblemente de por vida. Así que se limitó a eliminar su único punto de apoyo en el suelo con un barrido de su pierna derecha sin soltarla. Una vez en el suelo su intención era inmovilizarla completamente y forzar su rendición. La mejor opción era colocar su rodilla sobre su pecho y aprovechando su enorme peso cortarle la respiración.
Sujetaba firmemente su pierna contra su costado, obligándola a tenerla levantada, lo cual le dificultaría aún más respirar, además de limitarle sus movimientos de forma considerable, pero para limitarlos más le agarró la muñeca derecha contra el suelo para que no pudiera usar tampoco aquella mano.
-¿Bueno caperucita? Me parece que este lobo es demasiado grande para ti.-Dijo esbozando una sonrisa depredadora.
Estaba seguro de que el golpe de ella le iba a dejar un buen moratón en el costado, pero al menos las costillas no se habían roto.
De no tratarse de un entrenamiento le habría golpeado el fémur con el codo hasta hacerlo añicos, pero no era cuestión de lesionarla, posiblemente de por vida. Así que se limitó a eliminar su único punto de apoyo en el suelo con un barrido de su pierna derecha sin soltarla. Una vez en el suelo su intención era inmovilizarla completamente y forzar su rendición. La mejor opción era colocar su rodilla sobre su pecho y aprovechando su enorme peso cortarle la respiración.
Sujetaba firmemente su pierna contra su costado, obligándola a tenerla levantada, lo cual le dificultaría aún más respirar, además de limitarle sus movimientos de forma considerable, pero para limitarlos más le agarró la muñeca derecha contra el suelo para que no pudiera usar tampoco aquella mano.
-¿Bueno caperucita? Me parece que este lobo es demasiado grande para ti.-Dijo esbozando una sonrisa depredadora.
Estaba seguro de que el golpe de ella le iba a dejar un buen moratón en el costado, pero al menos las costillas no se habían roto.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/05/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Maldije entre dientes al notar cómo cogía mi brazo, por un momento de tensión esperé el golpe que provocaría que los huesos se quebraran, pero no llegó. Lo agradecí, lo menos que me gustaría sería que me rompiera la pierna. No soportaría estar parada durante más tiempo. Instantes más tarde sentí cómo mi espalda golpeaba el suelo. Apreté los dientes con fuerza, ni un solo gemido se escapó de mis labios aunque pude sentir con total claridad la tensión de la pierna y el golpe recibido, pero antes de soltar un solo gemido me cortaba la lengua a mordiscos.
Clavé mis ojos en los suyos, estaba sujeta, la presión de su rodilla en mi pecho provocaba que apenas pudiera respirar, la pierna levantada, la muñeca derecha sujeta, pero aún tenía la izquierda. Me esforcé en respirar mientras me movía ligeramente, apenas unos centímetros. Era condenadamente fuerte, en mi mente busqué una manera de separarme, de alejarme de él, de hacer cualquier cosa. No me gustaba nada que me ganaran. Podría intentar impulsarme hacia arriba, pero la verdad es que la postura en la que estaba era francamente incómoda.
No me gustó nada el comentario que hizo y sonreí de medio lado.
—Reconozco que a fuerza bruta me ganas, pero algo que uno podría imaginarse. —contestó de medio lado.
Y entonces hice algo seguramente estúpido, pero tenía la mano izquierda libre y no me gustaba darme por vencida sin pelear. Con la palma abierta busqué golpearle en la zona del oído para confundirlo lo suficiente… o para que me soltara la pierna o la mano para intentar sujetarme. Cualquiera de las dos posibilidades era viable.
Clavé mis ojos en los suyos, estaba sujeta, la presión de su rodilla en mi pecho provocaba que apenas pudiera respirar, la pierna levantada, la muñeca derecha sujeta, pero aún tenía la izquierda. Me esforcé en respirar mientras me movía ligeramente, apenas unos centímetros. Era condenadamente fuerte, en mi mente busqué una manera de separarme, de alejarme de él, de hacer cualquier cosa. No me gustaba nada que me ganaran. Podría intentar impulsarme hacia arriba, pero la verdad es que la postura en la que estaba era francamente incómoda.
No me gustó nada el comentario que hizo y sonreí de medio lado.
—Reconozco que a fuerza bruta me ganas, pero algo que uno podría imaginarse. —contestó de medio lado.
Y entonces hice algo seguramente estúpido, pero tenía la mano izquierda libre y no me gustaba darme por vencida sin pelear. Con la palma abierta busqué golpearle en la zona del oído para confundirlo lo suficiente… o para que me soltara la pierna o la mano para intentar sujetarme. Cualquiera de las dos posibilidades era viable.

Georgina Steensen- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/04/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
No solo era fuerza bruta, sino saber cuáles eran sus ventajas y cuales sus puntos débiles, conocer a tu enemigo y saber sus vulnerabilidades. Con los pilotos era fácil. A la velocidad a la que se desarrollaban sus vidas en combate, era sencillo provocarles cuando la paciencia era fundamental. En el aire su vida depende de una decisión tomada en décimas de segundo, pero cuerpo a cuerpo todo necesita su tiempo y preparación.
El golpe de ella lo sorprendió, pero no como la rubia esperaba. Había sido un movimiento desesperado, además de estúpido. El golpe no había dejado de ser más que una mera bofetada. Si el golpe hubiera sido igual pero ejecutado con las dos manos sobre sus oídos, podría haberle aturdido, pero así la presión de aire en el oído interno no era la necesaria para hacerle bajar la guardia.
Movió la pierna para sujetar su brazo derecho con la rodilla liberándola de la presión sobre su pecho y permitiéndole recobrar el aliento. Una vez su mano pudo liberar su presa de la muñeca, lanzó esta al rostro de la piloto en respuesta a su bofetada, abarcando toda la mejilla de ella con su palma abierta.
-Creía que eras una soldado, no una mujerzuela de un bareto de mala muerte que abofetea y saca las uñas.-Dijo esta vez con mirada furiosa.-Si así es como reaccionas cuando las cosas se ven perdidas, me has decepcionado mucho, Georgina Steensen.
El golpe de ella lo sorprendió, pero no como la rubia esperaba. Había sido un movimiento desesperado, además de estúpido. El golpe no había dejado de ser más que una mera bofetada. Si el golpe hubiera sido igual pero ejecutado con las dos manos sobre sus oídos, podría haberle aturdido, pero así la presión de aire en el oído interno no era la necesaria para hacerle bajar la guardia.
Movió la pierna para sujetar su brazo derecho con la rodilla liberándola de la presión sobre su pecho y permitiéndole recobrar el aliento. Una vez su mano pudo liberar su presa de la muñeca, lanzó esta al rostro de la piloto en respuesta a su bofetada, abarcando toda la mejilla de ella con su palma abierta.
-Creía que eras una soldado, no una mujerzuela de un bareto de mala muerte que abofetea y saca las uñas.-Dijo esta vez con mirada furiosa.-Si así es como reaccionas cuando las cosas se ven perdidas, me has decepcionado mucho, Georgina Steensen.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/05/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Le miré con furia, no por la bofetada que la tenía bien merecida, sino por el nombre que había utilizado. Georgina. Odiaba ese maldito nombre, lo odiaba con toda mis fuerzas. No sabía muy bien el por qué, pero simplemente era algo que llevaba acarreando desde que era pequeña. No soportaba que me llamaran así, fuera el que fuera y él lo había utilizado. Reconocía que no se había comportado de forma honorable, que el golpe con la mano abierta era más de pelea de taberna que de un tatami, pero… joder, no soportaba quedar por debajo de nadie. No soportaba perder. Era algo que nunca había consentido y no pensaba hacerlo en ese momento.
—No se te ocurra volver a llamarme Georgina.
Fue un gruñido más que unas palabras. Tenías las manos libres y noté cómo la izquierda se cerraba en un puño. No era la mejor de las posturas, no era precisamente la más indicada, pero me daba lo mismo. En un movimiento más instintivo que otra cosa lancé el puñetazo directo hacia su nariz. Esta vez no había palmas abiertas, ni uñas. Esta vez solo estaba mi puño y su nariz, un golpe directo y dado con todas las fuerzas que tenía y que podía reunir en aquella posición que no era precisamente la más cómoda. La presión en mi pecho se había desviado, aún tenía la pierna sujeta y, reconocía, que el golpe en la mejilla me picaba. Seguramente en ese momento la tendría completamente roja.
Me moví una vez más, intentando soltarme, haciendo presión con mis caderas mientras para intentar girarme aunque sentí un ligero pinchazo de dolor en la pierna que aún tenía sujeta. Me moví como un animal furioso, tal y como estaba en ese momento. Podía notar cómo la mirada comenzaba a cubrirse de esa maldita película roja que aparecía siempre que el genio aparecía y que no me dejaba pensar con claridad del todo.
—No se te ocurra volver a llamarme Georgina.
Fue un gruñido más que unas palabras. Tenías las manos libres y noté cómo la izquierda se cerraba en un puño. No era la mejor de las posturas, no era precisamente la más indicada, pero me daba lo mismo. En un movimiento más instintivo que otra cosa lancé el puñetazo directo hacia su nariz. Esta vez no había palmas abiertas, ni uñas. Esta vez solo estaba mi puño y su nariz, un golpe directo y dado con todas las fuerzas que tenía y que podía reunir en aquella posición que no era precisamente la más cómoda. La presión en mi pecho se había desviado, aún tenía la pierna sujeta y, reconocía, que el golpe en la mejilla me picaba. Seguramente en ese momento la tendría completamente roja.
Me moví una vez más, intentando soltarme, haciendo presión con mis caderas mientras para intentar girarme aunque sentí un ligero pinchazo de dolor en la pierna que aún tenía sujeta. Me moví como un animal furioso, tal y como estaba en ese momento. Podía notar cómo la mirada comenzaba a cubrirse de esa maldita película roja que aparecía siempre que el genio aparecía y que no me dejaba pensar con claridad del todo.

Georgina Steensen- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/04/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
La explosión de energía tras las palabras dichas con odio fue instantánea, no se dio cuenta del proyectil en forma de puño que le impacto en medio de la cara. El crujido le indicó que le había roto la nariz, y un dolor que conocía perfectamente de ocasiones pasadas le traspaso, literalmente, el cráneo de un lado a otro. La sangre empezó a manar sobre su camiseta y sobre su contrincante que empezó a revolverse como una gata furiosa. Estaba claro que había perdido el control completamente.
Mientras ella se debatía con las piernas por soltarse de su presa, el presionó con el antebrazo sobre la garganta de ella. El rostro de la rubia piloto estaba rojo de ira y su mirada parecía perderse sin ver nada en concreto. Se estaba dejando llevar por el demonio de la ira sin control. Tenía que parar aquello antes de que se viera obligado a hacerle daño de verdad.
-¡Steensen, soldado! Cálmese, esto es un entrenamiento.-La sujeto con más fuerza cuando ella más se debatía, solo esperaba no llegar a asfixiarla más allá de la pérdida de consciencia.-Pare piloto, deténgase ya.-No sabía si sus palabras llegarían hasta ella, pero debía intentarlo antes de que la falta de oxígeno le causara algún daño
La sangre que manaba de su nariz rota había empapado el torso de ella al inclinarse para sujetarla y hacia que su brazo resbalase sobre ella con el forcejeo. Le costaba cada vez más trabajo mantenerla bajo control.
Mientras ella se debatía con las piernas por soltarse de su presa, el presionó con el antebrazo sobre la garganta de ella. El rostro de la rubia piloto estaba rojo de ira y su mirada parecía perderse sin ver nada en concreto. Se estaba dejando llevar por el demonio de la ira sin control. Tenía que parar aquello antes de que se viera obligado a hacerle daño de verdad.
-¡Steensen, soldado! Cálmese, esto es un entrenamiento.-La sujeto con más fuerza cuando ella más se debatía, solo esperaba no llegar a asfixiarla más allá de la pérdida de consciencia.-Pare piloto, deténgase ya.-No sabía si sus palabras llegarían hasta ella, pero debía intentarlo antes de que la falta de oxígeno le causara algún daño
La sangre que manaba de su nariz rota había empapado el torso de ella al inclinarse para sujetarla y hacia que su brazo resbalase sobre ella con el forcejeo. Le costaba cada vez más trabajo mantenerla bajo control.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/05/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
La furia, roja y penetrante, se deslizaba por mi cabeza sin dejarme pensar con claridad. Podía ser una persona analítica cuando me encontraba en un avión, rara vez me ocurrían esos estallidos. Podía hacer piruetas en el aire, deslizarme como si fuera una bala, atacar y alejarme, pero algo no estaba del todo bien cuando estaba en tierra. Cuando sentía que un ataque era directo, cuando sentía el rostro de mi contrincante, los ojos de la otra persona. Perdía la razón como me había ocurrido días antes con Alexander, no entendía lo que era una persona amiga de una enemiga. Peleaba sin más, llevada por los instintos. Instintos de supervivencia.
¿Acaso era culpa de mi sangre nórdica? ¿Era realmente por ello o porque realmente tenía serios problemas para controlar mi ira? Como fuera, me revolví como una fiera mientras apenas escuchaba sus palabras. Mi cuerpo se contorsionó, mientras intentaba una válvula de salida, una forma de zafarme del cuerpo que me tenía prisionera. Una especie de miedo se unió a la furia, haciéndome explosiva.
— ¡Suéltame!
Fueron unas palabras apenas dichas, sentía que me ahogaba por la presión de mi garganta, el aire tardaba más en llegar y de repente me vi boqueando. Apoyé las manos en sus hombros intentando soltarme, presionando hacia atrás al mismo tiempo que alzaba las caderas y giraba intentando moverlo hacia un lateral y, de esa manera, liberarme sin darme cuenta de que eso podría provocar que la presión aumentara.
¿Acaso era culpa de mi sangre nórdica? ¿Era realmente por ello o porque realmente tenía serios problemas para controlar mi ira? Como fuera, me revolví como una fiera mientras apenas escuchaba sus palabras. Mi cuerpo se contorsionó, mientras intentaba una válvula de salida, una forma de zafarme del cuerpo que me tenía prisionera. Una especie de miedo se unió a la furia, haciéndome explosiva.
— ¡Suéltame!
Fueron unas palabras apenas dichas, sentía que me ahogaba por la presión de mi garganta, el aire tardaba más en llegar y de repente me vi boqueando. Apoyé las manos en sus hombros intentando soltarme, presionando hacia atrás al mismo tiempo que alzaba las caderas y giraba intentando moverlo hacia un lateral y, de esa manera, liberarme sin darme cuenta de que eso podría provocar que la presión aumentara.

Georgina Steensen- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/04/2011
Re: Tedio y ejercicio-Georgina Steensen
Estaba derrotada, pero aun así luchaba. Aquel combate ya no tenía sentido y parecía que no había manera de calmarla. Así que decidió ponerle fin sin más. Se incorporó con rapidez dejándola libre y se apartó unos pasos. Cogió el borde de su camiseta e intentó taponar la hemorragia, pero era inútil. Se giro hacia uno de los espejos en una pared y vio su nariz torcida en un ángulo extraño, sujetándola firmemente con los dedos de las dos manos y con un movimiento seco, colocó el tabique en su sitio con un crujido.
-¡Mierda, joder, cago en todo, como duele!-Y maldiciones en varios idiomas del globo acompañaron a todas esas que acababa de decir.
Se quitó la camiseta y la uso como compresa contra su cara hasta que se cortara el manantial de sangre que salía. Se sentó en el suelo usando el banco donde estaban sus cosas como respaldo y echo la cabeza hacia atrás.
-Joder Steensen, estas como una puta cabra. ¿Qué coño te ha pasado piloto? Es solo un puto entrenamiento.Lucecitas de colores aún estaban dando vueltas delante de sus ojos.
Ya no solo era el dolor por el golpe y que tuviera la nariz rota, sino el haberla colocado en su sitio. Habría deseado no sentir su rostro en ese momento, pero no le quedaba otra que joderse y soportarlo. Estaba claro que al menos durante una semana no iría a ninguna misión con la nariz así. Sería demasiado fácil reconocerle entre la multitud y demasiado difícil pasar desapercibido.
-¡Mierda, joder, cago en todo, como duele!-Y maldiciones en varios idiomas del globo acompañaron a todas esas que acababa de decir.
Se quitó la camiseta y la uso como compresa contra su cara hasta que se cortara el manantial de sangre que salía. Se sentó en el suelo usando el banco donde estaban sus cosas como respaldo y echo la cabeza hacia atrás.
-Joder Steensen, estas como una puta cabra. ¿Qué coño te ha pasado piloto? Es solo un puto entrenamiento.Lucecitas de colores aún estaban dando vueltas delante de sus ojos.
Ya no solo era el dolor por el golpe y que tuviera la nariz rota, sino el haberla colocado en su sitio. Habría deseado no sentir su rostro en ese momento, pero no le quedaba otra que joderse y soportarlo. Estaba claro que al menos durante una semana no iría a ninguna misión con la nariz así. Sería demasiado fácil reconocerle entre la multitud y demasiado difícil pasar desapercibido.

Erick Raynard- Militares NN.UU.
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Fecha de inscripción: 22/05/2011
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