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Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

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Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Erick Raynard el Miér Mayo 25, 2011 12:24 pm

Habían pasado tres días desde su encuentro con Steensen en el gimnasio de la base, y ya estaba harto de estar allí sin hacer nada. Se rascó el borde de la gasa que cubría el metal que fijaba su nariz rota en su sitio, los bordes de esta le hacían cosquillas continuamente y era insoportable, sobre todo porque cuando pasaba los dedos por la zona el dolor se intensificaba. Los analgésicos eran estupendos, pero no obraban milagros.

Había oído de la feria que se estaba realizando en La Reserva y distraerse un poco no le vendría mal, después de todo con aquel trozo de gasa blanco pegado en medio de su cara no podía trabajar como era debido. No le costó mucho salir de la base, ni siquiera necesito pase alguno, privilegios de su posición el poder ir y venir son responder preguntas incomodas.

Las botas militares sonaron contra el asfalto cuando bajó del taxi al lado de la bulliciosa entrada del recinto de la feria. Como pudo comprobar, la camiseta de tirantes blanca que llevaba bajo la camisa negra de manga corta que lucía abierta no desentonaba para nada entre la multitud de ropajes variados que podía ver. Los pantalones vaqueros se ajustaban demasiado a sus fuertes muslos, cosa que no conseguía evitar por muy grandes que estos fueran, la complexión del militar era demasiado grande para la ropa no hecha a medida como aquellos pantalones.

Se paró en un puesto de perritos y se compró uno con queso y mostaza, hacía mucho que no probaba uno. No se preguntó siquiera si la carne sería de cerdo como acostumbraba a ser con aquellas salchichas jugosas, había comido cosas peores en más de una ocasión. Acabó con el último trozo del bocadillo y arrugó el papel en su puño tras limpiarse la boca con él, se chupaba los dedos cuando vio una papelera y tiró allí el papel.

Sus ojos se pasearon buscando lo que sabía debía haber en grandes cantidades allí, un bar. Tenía ganas de tomarse una cerveza bien fría. A pesar de haber caído ya la noche, aquella tierra era ardiente y aun reinaba el calor. Al fin localizo un puesto al aire libre que no era más que una barra llena de todo tipo de bebidas, unas cámaras frigoríficas y mesas donde se sentaba la gente o simplemente se quedaban por allí de pie. Se acercó hacia la barra para pedir una cerveza cuando algo tiró de la parte trasera de su camisa.

Era un niño de unos diez años más o menos, bastante desarrapado que tendía una mano hacia él con ojos lastimeros. Era algo que siempre habría por mucho que avanzara el mundo, no todos tenían un plato de comida cada día. Miró al muchacho e intento esbozar una sonrisa, cosa que hizo que la gasa le hiciera cosquillas de nuevo.

-No amigo, no te daré dinero. Pero te daré de comer.-Sabía que muchas veces el dinero que un niño recibía como limosna acababa en manos de un adulto convirtiéndose en alcohol.-Pero con una condición. Trae a tus hermanos contigo al puesto de perritos de allí.-Le dijo señalando uno de los puestos más cercanos que vio.

No pasaron ni cinco minutos cuando una riada de niños tiraba de él hacia el puesto de perritos. Estaba seguro de que ninguno, o casi ninguno de ellos, era hermano del niño que se acercó a él primero. Aún así no le importaba. Entre risas y prisas se dejó llevar por los críos hacia el puesto, eso sí, pendiente de que su cartera siguiera donde debía. Dio al tendero del puesto dinero suficiente como para pagar cinco perritos a cada niño.

-Dales lo que pidan que yo los invito.-Los niños se lanzaron hacia el tendero con sus exigencias y el los observó sonriendo y asegurándose de que cada uno de los pequeños recibiera su comida.
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Claudia Stanford el Jue Mayo 26, 2011 5:11 am

La entretenida noche que había pasado hacía un par de días con los hermanos Wilder me había animado para volver a la feria Universal y aprovechar las noches claras y estrelladas de las que estábamos disfrutando últimamente en La Reserva. El verano estaba a la vuelta de la esquina y las temperaturas diurnas empezaban a subir de forma casi asfixiante. Yo estaba acostumbrada al calor, pues en Dallas las temperaturas eran suaves y cálidas casi todo el año, pero lo que seguía pudiendo conmigo era la sequedad del aire africano.

Decidí que iría caminando hasta allí, pues no tenía ninguna prisa. Tras un turno de 24 horas en los laboratorios, me habían concedido un par de días libres que aprovecharía para relajarme, descansar y olvidar las probetas, los microscopios y las luces fluorescentes. Me había puesto unos vaqueros y una camiseta de tirantes y en mis pies, unas cómodas zapatillas Converse sustituían a mis habituales tacones. Un pequeño bolso en bandolera se cruzaba delante de mi pecho y del borde de mi camiseta colgaban mis gafas de sol. No las iba a necesitar pero me gustaba llevarlas como un complemento más. A mí espalda, mis cabellos mojados por la reciente ducha se movían libres y dejaban pequeños restos de humedad en la camiseta que no tardarían en secarse.

La Feria estaba abarrotada de gente por todos lados y de toda edad y condición. Compré una bebida de cola, ignorando a duras penas el refrescante aspecto de los botellines de cerveza que se exhibían en las neveras de los establecimientos de comida y bebida, y mientras me introducía la pajita entre los labios, me metí entre la gente, mirando con curiosidad a todos con los que me cruzaba, intentando imaginarme sus vidas, sus caracteres, sus pensamientos…

Una algarabía de niños llamó mi atención y me hizo girar la cabeza al tiempo que detenía mis pasos. Junto a un puesto ambulante de perritos calientes, una decena de críos gritaban y reían felices, cada uno de ellos con un perrito en la mano. Y en medio de todos ellos, un hombre alto, musculado, enorme, exhibía una amplia y sincera sonrisa satisfecha mientras los veía disfrutar. La escena resultaba tan insólita como entrañable y me produjo una sonrisa de asombro. Terminé mi bebida y dejé el vaso de plástico en una papelera mientras me acercaba.

- ¡Vaya! – exclamé cruzándome de brazos mientras miraba a los niños y luego a aquel hombre - ¿Son todos tuyos? Debes gastarte un dineral alimentándolos – añadí con cierto tono burlón en la voz.

Acaricié la cabeza de uno de los niños que tenía cerca y el pequeño se giró hacia mí con un gesto sorprendido y desafiante a la vez. Supuse que debí parecerle inofensiva pues, ignorando mi gesto, continuó dando buena cuenta de su perrito mientras dirigía una mirada de admiración al hombre que les estaba invitando a cenar.

- ¿Necesitas ayuda o tienes el apoyo de alguna mamá? – pregunté sin dejar de sonreír, dándome cuenta de que quizá estaba siendo un poco impertinente y que era probable que me llevara una mala contestación a pesar del aspecto afable de aquel hombre. Pero… ¿cómo no querer saber por qué un hombre con un físico tan duro estaba rodeado de críos? Demasiado inusual para mi curiosidad…
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Erick Raynard el Jue Mayo 26, 2011 6:18 am

Era consciente de que mucha gente estaría mirando hacía donde se encontraba, los niños no pasaban desapercibidos y menos un hombre de su tamaño en medio de todos ellos. Así que no le extraño nada ver a la mujer que se había acercado y estaba allí mirándole con una sonrisa. No era de extrañar que pensara que aquellos niños, aunque sino todos alguno, fuera suyo, al menos por el modo en que se comportaba con ellos. Le sonrió de medio lado mientras daba unas latas de refrescos a los niños que le había entregado el tendero.

-La verdad es que ni siquiera los conozco.-Dijo sonriendo.-Uno de ellos se me acercó y vi que tenía hambre, así que le dije que trajera a sus amigos y aquí me tienes, rodeado por un equipo de fútbol al completo dispuesto a devorar el puesto de perritos.-Revolvió el pelo de uno de los pequeños que tenía más cerca que lo miró con una sonrisa llena de kétchup.

Se volvió un momento al tendero y le dio otro billete dándole las gracias, para asegurarse de que atendía a los niños sin reparos. Después se movió entre los niños para salir de su cerco, que parecía más persistente que el de una tropa perseguidora, se acercó a la mujer y se puso a su lado mirando al grupo.

-Parece mentira que hace un rato estuvieran desperdigados mendigando.-En su voz había cierto pesar.-No sé cómo podemos considerarnos civilizados cuando aun hay niños como estos que sufren en todas partes.

Odiaba ver como los pequeños lo pasaban mal por culpa de gente que se creía con derecho sobre sus vidas. A pesar de ser lo que era, aquello lo superaba y se odiaba por hacer el trabajo sucio de los que permitían cosas como aquella.
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Claudia Stanford el Jue Mayo 26, 2011 11:58 pm

Escuché las explicaciones de aquel hombre sin perder la sonrisa y sin saber si creérmelo del todo o no, quizá me estaba vacilando. ¿Un tío invitando a un montón de niños a perritos calientes? Incluso el dueño del puesto tenía una expresión de asombro en el rostro, aunque esta emoción se le mezclaba con la alegría de estar ganando tanto dinero en tan poco tiempo, a pesar de que esos críos iban a dejarle sin existencias. Observé al hombre mientras se abría camino cuidadosamente entre los niños, que como buenos infantes, ya parecían haber olvidado que ese tipo les estaba dando de cenar y acosaban al dueño del puesto con sus peticiones.

Contemplé al hombre cuando se puso a mi lado, sin dejar de mirar a los escandalosos chiquillos. Era enorme y me sentía muy pequeña a su lado; algunos le miraban de reojo, impresionados por su físico a pesar de que ni siquiera iba vestido de un modo llamativo. Escuché sus palabras y enarqué una ceja; desde luego era una lástima ver a niños pidiendo por la calle pero era algo en lo que no solía pensar. Sus palabras me hicieron sentir un poco culpable así que decidí dar un giro a la conversación.

- ¿Quién sabe? Si todos tuviésemos gestos así de vez en cuando, las cosas irían un poco mejor para estos niños – me giré del todo hacia él, de manera que incluso físicamente dejaba aquel tema de lado, y añadí -: Me llamo Claudia, perdona que me haya metido donde nadie me llamaba pero la escena me ha llamado la atención.

Alargué una mano hacia él para que me la estrechara. Últimamente me estaba sorprendiendo a mí misma; desde que había llegado a La Reserva no había socializado demasiado exceptuando a mis compañeros de laboratorio, pero aquella Feria me estaba viniendo muy bien para volver a recuperar mi lado sociable, que parecía haberse quedado en Dallas.

- ¿Has venido solo? – le pregunté mirando a su alrededor sin demasiado disimulo, pues no quería problemas con novias celosas, esposas desconfiadas o amigos posesivos – Yo sí – aclaré, aunque no sabía muy bien por qué – Estoy aprovechando mi día libre para relajarme…

Me callé, conteniendo una sonrisa, pues estaba empezando a hablar de más y seguramente a aquel hombre no le interesaban mis motivos para estar en la Feria.
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Erick Raynard el Vie Mayo 27, 2011 2:03 am

La miró a esos ojos azules y esbozó una sonrisa. Estrechó su mano con firmeza pero no demasiado fuerte. Sabía que su fuerza podía ser excesiva a veces, pero sabía contralarla a la perfección. Volvió a sacarse allí donde la gasa le hacía cosquillas en la cara, cada vez resultaba más molesto aquel trozo de paño blanco.

-Erick, un placer Claudia. Y no te preocupes. Si a veces nos metiéramos más en asuntos donde no nos llaman, tal vez muchas desgracias se evitasen.

Ese era uno de los problemas de la sociedad actual, todo el mundo ignoraba la mayoría de las cosas que pasaban a su alrededor, simplemente por “no meterse en líos”. Cuantos culpables había quedado libres por que la gente simplemente no se metía donde no la llamaban. No era de extrañar que cada vez hubiera más violencia en una sociedad que se estaba volviendo sociópata por naturaleza.

-Si, he venido solo.-Dijo antes de mirar un momento más a los niños que atacaban una segunda ración de perritos.-He llegado hace poco al continente, así que no conozco aun a nadie de aquí.-Exceptuando a la gente de la base de NN.UU,-Y como tú, busco escaparme un poco de la rutina y conocer un poco este lugar.-La miró sonriendo una vez más.-¿Tu llevas mucho tiempo en La Reserva?- Era una pregunta muy típica, pero por algo se empezaba una conversación, ¿no?

La verdad es que su intención al ir a la feria era de pasar un rato tomando algo y ver el ambiente que reinaba en “la zona neutral” de cabo esperanza. Pero el encuentro con Claudia habría nuevas posibilidades a su paseo. Por naturaleza era una persona bastante sociable, aunque a veces se retraía demasiado en sí mismo. Aquella era una oportunidad para desoxidar sus dotes diplomáticas con la gente y si además era con una chica guapa, mejor aún.
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Claudia Stanford el Vie Mayo 27, 2011 9:04 am

Estreché la mano de aquel hombre con firmeza, mirándole directamente a los ojos con una expresión de seguridad en mi rostro. Tras el saludo y las presentaciones, vi que Erick se llevaba la mano a una gasa que cubría su nariz casi por completo. Por su gesto, deduje que aquello le resultaba bastante molesto. Asentí con la cabeza mientras él respondía a mis disculpas y después le seguí escuchando. Realmente era tan afable como parecía cuando estaba rodeado de niños.

Enarqué las cejas cuando me confirmó que había venido solo al igual que yo, y que llevaba poco tiempo en África. Lo cierto es que éramos muchos los que habíamos llegado allí en los últimos años y por cuestiones de rivalidades políticas y trabajos, apenas hacíamos demasiada vida social. Hasta entonces, yo estaba convencida de que era un problema de las ratas de laboratorio como no, pero quizá había más gente así.

- Hace un año más o menos que llegué aquí – dije en respuesta a sus palabras, mientras sacaba un cigarrillo de mi bolso y lo encendía con presteza, guardando después el mechero en el bolsillo de mis vaqueros – Soy norteamericana – expliqué; él no me había preguntado pero siempre que conocía a alguien me gustaba que se supiera de dónde era, a pesar de que la gente podía pensar que yo estaba del lado de las Naciones Unidas, cuando en realidad trabajaba para el Imperio Antártico – Y tú… - le observé entrecerrando los ojos mientras daba una calada a mi cigarro - … tienes un físico exótico, como si tuvieras raíces en… Indonesia o algún sitio así…

Parpadeé un par de veces como si despertara de un trance o algo parecido y le miré con una sonrisa un poco incómoda, al darme cuenta de lo que había dicho.

- Perdóname, a lo mejor te he ofendido, no era mi intención… Por cierto, ¿fumas? – saqué de nuevo el paquete de tabaco de mi bolso y mientras lo extendía hacia él, comenté -: ¿Tienes un trabajo muy estresante? El mío en realidad no lo es, soy científica – expliqué – Y aunque es apasionante, también me canso de estar siempre encerrada en un ambiente tan… esterilizado.

Reí suavemente mientras esperaba a que aceptara o no mi tabaco.
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Erick Raynard el Vie Mayo 27, 2011 9:44 am

No pudo evitar sonreír ante el comentario de su procedencia. Sabía que su físico llamaba la atención de muchas mujeres, pero nunca se lo había expresado como exótico. Y tampoco en medio de una feria como aquella, sino en discotecas llenas de luces centelleantes y música estridente o en salones de fiestas de etiqueta, en los cuales solía sentirse bastante incómodo, los trajes no eran su estilo ciertamente.

Cogió un cigarrillo de los que le ofreció Claudia y con un movimiento muy rápido de la mano izquierda sacó un encendedor de una funda colgada a su cinturón y lo encendió en un gesto casi automático. Le dio una profunda calada antes de mirar a los ojos a la mujer con una sonrisa lobuna bailando en sus labios.

Es la segunda vez que te disculpas en diez minutos, y te repito que no tiene importancia, pero gracias por el cumplido. Soy de Seattle la verdad, aunque me dijeron que tuve ancestros samoanos.-Echó una mirada de reojo al grupo de niños que parecía que ya empezaban a estar llenos y a dispersarse.

Ladeó la cabeza levemente escuchándola y centrando ahora su atención en ella. La pregunta sobre su trabajo era comprometida, pero siempre tenía una respuesta para ella. No podía decir abiertamente su profesión, pero si algo que no era del todo mentira.

-La verdad es que a veces. Soy contratista, y la verdad las reuniones a veces son cargantes.- Aquello no dejaba de ser una tapadera, nunca se sabía con quién podría estar hablando realmente, su mundo era uno de desconfianza innata en los demás.-Además, odio los trajes y siempre hay que ser demasiado formal en las reuniones de negocios.-Dio otra calada al cigarro y miró a Claudia a los ojos.

La verdad es que la mujer era muy bonita, a pesar de ser menuda, y quien no lo era a su lado con su más de uno noventa, era muy atractiva. Y esos ojos azules eran muy atrayentes, acaparando casi toda la atención de quien la mirase.
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Claudia Stanford el Sáb Mayo 28, 2011 9:34 am

Observé los movimientos de Erick mientras encendía el cigarrillo que yo le había ofrecido. Ni siquiera me había dado tiempo a cerciorarme de que no le había ofrecido fuego, pero decidí no decir nada al respecto, pues ya serían tres disculpas en diez minutos y al final acabaría pensando que era estúpida o que tenía algún problema psicológico. Cuando desveló su procedencia no pude menos que sonreír sorprendida.

- ¡Vaya, Seattle! – di una calada a mi cigarrillo mirándole con expresión divertida – Así que tenemos aquí a un campeón del norte, todo un yanqui… Ya me imagino la opinión que tendrás de las pobres e ignorantes chicas del sur como yo – tras una pausa para observar su reacción, añadí – Yo he nacido en Dallas.

Enarqué las cejas cuando me dijo que era contratista. Supuse entonces que estaba en el continente africano de negocios y que se pasaría la vida viajando de un lado para otro, manejando un montón de datos sobre empresas y siempre haciendo tratos. Pensé que no habría mucha gente que se atreviese a llevarle la contraria y mis ojos se desviaron durante unos instantes hacia sus bíceps.

Volví a mirarle a la cara para que no me tomase por una descarada mientras él seguía hablando y cuando hizo una pausa, señalé su nariz cubierta por la gasa y dije con una sonrisa socarrona:

- ¿Y cómo te has hecho eso? ¿En una de esas reuniones de negocios en la que todos vais trajeados? Sí que sois duros los contratistas…

Terminé mi cigarrillo de una última calada y tiré la colilla al suelo, desviando mi mirada unos instantes de sus ojos. Erick tenía una forma de mirar muy directa y en cierto modo me cohibía un poco, pues no estaba acostumbrada. En los laboratorios muchas veces ni siquiera nos mirábamos a la cara mientras hablábamos, pues siempre estábamos mirando por un microscopio o colocando probetas.
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Re: Feria, perritos calientes, niños y calor. Tema Abierto

Mensaje por Erick Raynard el Dom Mayo 29, 2011 3:22 am

Dio una profunda calada al cigarrillo y el exhaló el humo con tranquilidad. No pudo evitar reír ante su comentario. La verdad es que poco le importaban esas cosas del pasado, era el presente lo que vivía y era donde se centraba la mayor parte del tiempo. Pensar en lo que queda atrás era algo que solo se permitía muy de vez en cuando, como cuando había visto a aquel niño agarrado a su camisa pidiendo limosna. La miró con una radiante sonrisa antes de contestarle.

-Bueno, dudo que una pobre e ignorante chica haya llegado a ser científica, eso me indica que eres una mujer inteligente.-

Los gestos de ella no le pasaron desapercibidos. Sobre todo la mirada a sus brazos, y casi pudo imaginarse lo que ella pensaba. No era algo que le extrañase, pues sabía que su complexión era algo que llamaba demasiado la atención. Al igual que aquel cuadrado blanco que ahora estaba en medio de su cara, se preguntó por qué no lo había señalado antes, ya que era algo claramente extraño.

-Pues deberías ver como quedó el otro.-Dijo guiñándole un ojo con picardía.--En serio, fue un accidente en el gimnasio, nada sin importancia.

Giró un momento la vista para ver al grupo de pequeños. Estos parecían contentos y el follón organizado estaba desapareciendo. Estaba llegando el momento de dedicarse a lo que estaba antes de la aparición de los niños. Tomarse una cerveza bien fría, aunque ahora tal vez no la tomaría solo.

-Iba a tomarme una cerveza antes de encontrarme con mis pequeños amigos. ¿Te apetece acompañarme?-Una charla agradable mientras tomaban algo le permitirían conocer mejor a Claudia. Al fin de cuentas era la primera persona que conocía fuera de la base y no iba a desaprovechar la oportunidad de hacer nuevas amistades.
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