Conectarse

Recuperar mi contraseña

sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Últimos temas
» One day too late {THE VAMPIRE DIARIES} {NUEVO# Se necesita gente (:
Sáb Jul 30, 2011 9:52 am por Invitado

» X- Men Lazos de Sangre - Sobre Afiliación Elite
Lun Jul 25, 2011 5:10 pm por Invitado

» The Last Fight [~] NUEVO [~] Normal
Mar Jul 19, 2011 12:00 pm por Invitado

» Tempore Dicam[Foro Nuevo][Confirmación Normal][Pj Canon libres]
Sáb Jul 16, 2011 8:08 am por Invitado

» Bittersweet Pleasure {Normal}
Vie Jul 08, 2011 10:05 am por Invitado

» Lose my Life { or lose my love } { The Vampire Diaries RPG } { ¡FORO NUEVO! } { Afiliación Normal }
Lun Jul 04, 2011 3:28 am por Invitado

» Abyss Babylon (Elite)
Mar Jun 28, 2011 10:19 am por Invitado

» Dráckamont [Foro de Rol fantástico]
Mar Jun 28, 2011 4:01 am por Invitado

» Souls Never Die {#} {Recién Abierto; ELITE} {Confirmación}
Dom Jun 26, 2011 11:23 am por Invitado

sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 23 el Jue Ene 15, 2015 3:06 pm.
sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Acle City: Underneath Suspicions

Cornelia H. Queenstone

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Cornelia H. Queenstone

Mensaje por Cornelia H. Queenstone el Jue Mayo 05, 2011 3:02 pm

Datos básicos
Nombre completo:
Cornelia Harleen Queenstone Goldstein.
Edad:
38 años.
Profesión:
Ex General / Presidenta de las Naciones Unidas de América.
Lugar de procedencia:
Estados Unidos.
Lugar de residencia:
No considera tener un lugar fijo, ni siquiera junto a su esposo. Reside donde el deber lo requiera, según ella.
Orientación sexual:
Bisexual.

Cuadro físico
Foto:
Spoiler:
Descripción escrita:
Femme Fatale; sólo que quizás menos femenina y algo más fatal.
De estatura mediana mas bien alta y curvilínea, Cornelia suele ser una mujer que resalta de las personas a su alrededor, ya sea por su porte ligeramente orgulloso y altivo, por sus rasgos o por una mezcla de ambos.
Su mirada suele ser directa y el color azul grisáceo de sus ojos no hace más que profundizar aun más la sensación de estar siendo analizado por ellos. Si seguimos con su rostro, nos encontraremos con una nariz recta, facciones angulosas y una barbilla puntiaguda que convierten su cara en algo simétrico y, por tanto, atractivo. Sus labios son rojizos –en especial después de un pequeño ataque de nervios en donde se los muerde sin cesar- y carnosos, y sólo sonríen –si es que lo hacen- con un dejo burlón. Todo esto es enmarcado por su cabello rubio, ni muy corto ni muy largo, y que resulta ser uno de sus “mayores enemigos” ya que según su opinión éste nunca se ve de la manera que le hubiera gustado.
Respecto a su contextura, su cuerpo está en buena forma, todo gracias a los entrenamientos militares que desde joven le han inculcado y que con el tiempo aun no han desaparecido del todo. De cualquier modo, Cornelia no es una muñequita delgada: es una mujer real, en forma pero real, con todas las curvas propias de alguien con su estado.


Cuadro mental
Descripción psicológica:
Una descripción psicológica… describir la forma de pensar de las personas es probablemente la descripción más complicada de todas: después de todo, cada persona es un mundo y Cornelia no es una unidad biológica que solamente almacena energía y la devuelve a su exterior, por lo que ella no es la excepción a la regla.
Primero que nada, no es una persona escrupulosa. Determinar qué está bien y qué está mal no es tarea fácil, y a su vez lo que parece ser de una manera puede resultar ser de otra…o al menos así es como lo ve ella. Su sentido de la justicia sólo se limita a lo que podría resultar beneficioso o no para su Nación y, a su vez, para ella aunque en menor medida. Esto le ha llevado a permitir en más de una ocasión pequeñas masacres que, de todas formas, ella encuentra justificadas en pos de un bien mayor.
Aunque es una persona controladora y hábil a la hora de planear estrategias, modus operandi o simplemente creativa a la hora de ir a por el café también es cierto que es de ira fácil y, en más de una ocasión, se ha dejado guiar por ella. Con el paso de los años –pues el tiempo no le pasó en vano- ella intentó mejorar al menos un poco este gran defecto, que en muchas ocasiones la inducía a tomar graves decisiones bastante más que ilógicas. Por desgracia, no consiguió demasiado. Cornelia sigue siendo irascible, tanto o más que cuando era niña: el pequeño avance radica en que puede ahora mantener cierto grado de tranquilidad, basándose en la idea de que a veces una buena táctica puede derrotar a un ataque sorpresa. Con todo y eso, sigue siendo una mujer de armas tomar.
Es fuerte y apasionada por lo que hace, llegando a dedicarse obsesivamente en lo que sea que le abstraiga: empezó con un montón de videojuegos y acabó con alrededor de treinta y seis naciones a su mando. También puede resultar ser apasionada con algunas personas, pero esto no es tan común de ver: es poco dada con ellas. Incapaz de percibir muchos de los sentimientos ajenos ha sido acusada por su frialdad en más de una ocasión…y con razón. Sus emociones, en especial todas las relacionadas con sus angustias y tristezas, prefiere guardárselas para sí misma y punto.
No es una persona sensible, para nada y en esto sí que tiene parecido con las rocas. Es incapaz de comprender todo lo relacionado con el arte, por ejemplo, sin siquiera llegar a comprender porqué la guerra es un arte: para ella no es más que un juego de estrategias. Posee una visión muy objetiva de las cosas, aplicable –según ella- tanto a personas, asuntos de vital importancia o simplemente tonterías.
Es humana, está llena múltiples defectos, más que la media y sin embargo aun puede reunir una pequeña serie de aspectos positivos: idealista, capaz de sentir afecto y protectora de los que considera “suyos”. Por desgracia, contrastando, estos pequeños aspectos no hacen una gran diferencia.
Gustos:
El poder, la autoridad, la satisfacción de un trabajo “bien realizado”. Las explicaciones claras y concisas, el volar, y los gatos.
Odios:
Ante todo, la sensiblería –aunque también es cierto que bien ella podría darse a las emociones en alguna ocasión- la hipocresía –de la cual somos muy concientes, a ella recurre con normalidad- y en líneas generales todo aquello que le desautorice. Increiblemente las drogas, el alcohol y sus derivados no le caen en gracia: considera que consumir cualquier sustancia de este tipo acaba por arruinar las capacidades natas de cada persona, y eso es inaceptable para un soldado.
Manías:
Morderse los labios.
¿Qué se te da bien?:
Lanzar órdenes a diestra y siniestra, por si no es obvio. Tiene especial facilidad para los asuntos económicos y administrativos.
¿Qué se te da mal?:
Definitivamente, los niños. ¿Qué se supone que hay que hacer cuando uno de esos se te queda mirando? Ciertamente, son lo único que logran incomodarla.

Cuadro histórico
Familia:
Ernest Norbert Queenstone Padre Ex General // Retirado 75 años Estado de salud reservado
El señor Queenstone siempre fue un hombre de ideas fijas e inflexibles, y fue bajo estas que crió a su hija: aun no se sabe con certeza si aquello fue una suerte o una desgracia. Actualmente vive solo, en una casa con gran lujo en lo que antes se conocía como Estados Unidos. Su relación con su hija se supone es buena, pero en realidad a ésta le trae sin cuidado –al menos en apariencia- lo que le ocurra al hombre y por lo general evita todo encuentro posible con él.

Varvara Harleen Goldstein Madre Ex teniente Fallecida
La difunta madre, de quien Cornelia prefiere no hablar. Su relación fue breve, mas en ese poco tiempo pudo desarrollar una especie de admiración por su madre, incluso superior a la que sentía por su padre…hasta que ésta murió víctima del cáncer. Varavara fue la primera mujer en decepcionarla, y desde entonces ha sido un tema tabú para discutir con cualquier persona, un borrón en su vida que espera algún día desaparezca del todo.
Historia:

-¡Pero es una niña!
-Es mí niña, yo lo decido.
-También es mía…
-No seas idiota. Si mí no habrías logrado nada.
Y el señor Queenstone tenía mucha razón al respecto, pues su esposa había sido una completa inútil –según sus propias palabras- a la hora de engendrar un hijo. Hizo falta la ayuda de la fecundación in vitro, el paso del tiempo y un poquitín de suerte para que finalmente llegara el primer y único heredero de la familia. Un heredero, un heredero…Fue una tontería en realidad, pero a nadie se le ocurrió formular siquiera la posibilidad de que la criatura en camino no fuera del sexo masculino. Tras unos cuantos controles sin embargo esto se supo, y los padres se hicieron sorprendentemente rápidos a la idea… En especial Ernest. A él le habría gustado enormemente el que su esposa diera a luz a un varón, ¿Qué mejor que un niño –quizás un Ernest Jr.- para seguir sus pasos en la milicia? Le costó lo suyo contentarse, incluso llegó a culpar a su esposa como de costumbre, pero finalmente acabó por acostumbrarse a la idea de que una niña llevara su apellido y, quizás en un futuro, hasta su mismo cargo. Lo que le siguió fue bastante normal: parto, llegada del bebé, decoraciones púrpuras –porque no, no podían ser rosas según Varvara-, llantos, pañales, juguetes, y un extenso etcétera.
Su infancia podría catalogarse de lo más normal, si ignoramos el hecho de que jugar con muñecas estereotipadas era mas bien asidua a resolver juegos de lógica, hacer deportes o bien pasar horas y horas jugando a algún videojuego que le provocaba morderse los labios a causa del nerviosismo y convirtiéndose en un ser que parpadeaba menos de lo normal. Sin embargo, el señor Queenstone le había dado el visto bueno al asunto: quería una hija despierta, alerta y ligeramente viciosilla; manipulable. La lectura también fue una parte importante en su crianza, aunque ésta fue impuesta por su madre, quien no necesitaba ser un genio para conocer las intenciones de su esposo y con quien, a pesar de mantener la boca cerrada en casi todo momento, no estaba de acuerdo.
Quizás su madre se habría encargado de más aspectos a lo largo de su vida, pero lamentablemente no pudo ser. Cómo decirlo… Una tarde una pequeña bola de células descontroladas se presentó a Varvara, y su nombre era “cáncer”. Se intentaron diversos tratamientos, desde luego, pero en poco tiempo la enfermedad acabó por debilitarla y a sus nueve años Cornelia se convirtió en una flamante huérfana de madre. Sin embargo no fue tan malo como cabría suponer, pues las sensiblerías estaban prohibidas bajo el techo de los Queenstone y eso simplificó considerablemente el período de duelo…si es que alguna vez lo hubo.
Quitando eso, su vida estuvo exenta de problemas, según propias palabras de su padre. Con una personalidad tan controladora como lo era la de él la vida prometía ser un asunto sencillo, algo exento de problemas como de costumbre, pero lamentablemente no fue así. El padre no había logrado criar a una soldado complaciente y a sus ojos perfecta tal como había esperado… la verdad es que quizás se esforzó demasiado. A Cornelia siempre le agradó el mundo militar al que su padre la inducía y al cual le prometía pertenecer tan pronto tuviera la edad correcta, a decir verdad la idea le fascinaba, pero la milicia no era lo único que se apoderaba de su interés; había más. Conocimientos que su difunta madre habría preferido que privilegiara, como la historia mundial y…sí, la política. En aquel entonces aun era muy pronto para que se vislumbrara el futuro que le esperaría al mundo y a ella misma en los años venideros, pero había dado el primer paso hacia ellos.

Tan pronto terminó la secundaria, su padre la envió a la Academia Militar de la que desde tanto tiempo le había hablado. Lo cierto era que la muchacha estaba entusiasmada al respecto. De no haberlo estado, su padre se habría encontrado con un poderoso enemigo, pues en lugar de la joven complaciente que había esperado educar el tiro le había salido por la culata y Cornelia había acabado por adoptar sus mismas características, quizás un poquitín más calma para algunas situaciones que para otras pero más polémica. Nuevamente no hubieron muchos hechos que destacar en aquel período de su vida, pues su forma de relacionarse con terceros no mejoró exactamente al ingresar a la milicia. Las amistades nunca fueron los suyos; era su padre quien se ocupaba de alguna que otra reunión social dentro de su casa y también fue por su obra que la joven conoció en un momento dado a un pequeño casi tan callado como ella misma, que en ese momento no le llamó particularmente la atención a no ser por su aspecto de gato mojado y que posteriormente cambiaría eso. De todas formas, nada fuera de lo común.
En la Academia Militar fue una alumna muy destacada, pues el esfuerzo mental no le era tan difícil y el físico…el físico no era mental. A su juicio no era tan relevante; daba igual cuanto se cansara en cuanto su cuerpo siguiera intacto. Los años en la Academia pasaron velozmente y en poco tiempo se convirtió oficialmente en una oficial, valga la redundancia. Así fue como conoció a John McCahon, un oficial en ese entonces un par de rangos superior y que finalmente se convirtió en su esposo.

Cornelia tenía veintinueve años cuando el programa de gobierno de Evelyn K. Reagan llegó a sus oídos y si dijéramos que desde un principio apoyó no estaríamos siendo sinceros. A decir verdad, le pareció una propuesta un tanto ridícula y hasta llegó a odiar a la mujer, pues resultaba ser la primera presidenta de los Estados Unidos y venía a dar tan mala imagen a las de su sexo. Sin embargo, eso cambió con el tiempo: cuando las palabras de Reagan comenzaron a hacerse realidad. Su gobierno benefició enormemente a la milicia y no solo eso: los volvió partícipes del proceso, de la historia que ella había decidido entretejer. Finalmente la historia se había vuelto real y no tenía porqué guardar reparos respecto a ella. Reagan había despertado su admiración y no solo eso: había revivido su curiosidad, aquella que prácticamente se había dado por perdida al terminar el secundario. Cornelia, que si bien se había aficionado a investigar sobre la historia de vez en cuando, convirtió eso en una obsesión y, no satisfecha con ello, también comenzó a ilustrarse en materia de economía y ciencias políticas. Quería comprender en su totalidad a Evelyn y, quizás, seguir sus pasos.

Tras Reagan no hubieron mas presidentas mujeres y, por lo pronto, la carrera armamentista y expansionista se detuvo…No, no se detuvo: los dirigentes se durmieron en los laureles. Por años todo marchó igual, bien pero igual, y ya ostentando el rango de general y con treinta y cinco años de edad y ostentando un cargo más que relevante dentro de la milicia decidió presentarse a la candidatura presidencial como representante del partido que Reagan había dejado atrás. No fue tarea sencilla, en especial por las pegas que su esposo le ponía al asunto pero, ¿acaso iban a importarle a ella? No realmente. Su programa encantó a muchos, que podían preveer la llegada de una “nueva Reagan” y finalmente fue C.H.Queenstone quien ganó en las elecciones a una edad bastante corta –con treinta y seis años- a comparación de la de otros ex presidentes. Sin embargo aquello era sólo el comienzo de todo: aun le quedarían seis años por delante, si todo salía bien.

Y un par de años pasaron y Cornelia pudo cumplir varias de las promesas que había echo, aunque no con todas: muy pronto aun, quizás. La instauración de la Zona 36 y la pelea por el control del último continente libre constituyeron una piedra fundamental en lo que respecta a su gestión y por la cual obtuvo críticas o bien muy buenas donde se la alabó por su eficiencia o bien se la calificaba como a una tirana –estamos hablando de críticas negativas, desde luego- que carecía de los conocimientos políticos necesarios para drigir las naciones. A pesar de todo y sin hacer asco a nada, Queenstone sigió en su lugar tan firme como una roca, impermeable –o al menos en apariencia- a las críticas. En cuanto a sus relaciones interpersonales, estas por desgracia resultaron afectadas, prácticamente destruyéndose toda relación afectiva con su esposo y consolidando otra con cierto piloto jovenzuelo que no pudo evitar llamar su atención.
Y colorín colorado éste cuento se ha acabado.

Otros datos:
Nunca se ha planteado la posibilidad siquiera de tener hijos. En su lugar, se ha encariñado en gran medida con los felinos: sus favoritos, Dean y Diane, actualmente conviven con su padre enfermo.
avatar
Cornelia H. Queenstone
Militares NN.UU.

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 03/04/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.